Una vez alguien me sugirió que, en el final, me animara a contar qué contenía esa cajita.

Algunas veces los cuentos empiezan por el final. Algunas veces el final es un nuevo comienzo…

Colorín colorado, este cuento termina con “ese encuentro mágico” cuando me animé a abrir la puerta.

Estaba ahí en el medio de la habitación, era una cajita a simple vista insignificante (como siempre lo importante estaba adentro y el significado viene después). Y como yo estoy en esa etapa de abrir puertas y cajitas, esta vez no di tantas vueltas y la abrí.

Confieso que un poco me desilusioné. Yo esperaba un regalo, o una carta, “de alguien para mí”, pero solo encontré un papel que decía: “TODO LO QUE DESEES PARA SER FELÍZ, AQUÍ Y AHORA EN ESTA HABITACIÓN, LO ENCONTRARÁS. ADVERTENCIA: SOLO DURARÁ EL TIEMPO QUE ESTÉS ACÁ”.

Tenía que elegir algo que me hiciera feliz, pero estaba sola. Tenía que elegir algo que “de alguna manera” pudiera llevarme conmigo cuando saliera de esa habitación.

No contaba con mucho tiempo “de reloj” para lograrlo, tenía que ser una vivencia, “un instante” y decidirme rápido (casi sin pensarlo) para aprovechar esa oportunidad.

Oportunidades así no se tienen todos los días y yo no me la iba a perder, ¡estaba ahí!

Dejé por un rato la mochila cargada en el piso. Esa mochila que a veces pesa tanto que no me deja andar.

Y entonces me vi. Me vi por dentro, parada en el medio de la habitación. Me sentí amando de otra manera.

 

Me vi libre, sin ataduras…”era yo” y podía expresar lo que sentía.

Me desprendí de mis miedos, abracé mis sueños y salí al encuentro.

Sin preguntar, sin responder, sin esperar, me di entera, con lo mejor de mí.

Cuando pasó el tiempo, porque “todo pasa”, yo también pasé la puerta.

Ya no hay caja, ya no hay magia. Hoy comienza una historia, “una nueva historia” porque ya no soy la misma… algo dejé y   algo me traje de ese encuentro.

 

Historia creada por Cecilia Rébora inspirandose en la tarjeta número uno de «InfiniCuentos 1».